La pedagogía crítica es una práctica política y moral que entiende a la educación como un acto de liberación. No es un campo neutral, sino un diálogo crítico que cuestiona el orden social y busca la emancipación de los oprimidos. La escuela se convierte en un laboratorio social en el que se forma una masa crítica de ciudadanos capaces de cambiar la realidad. Su objetivo es abordar la desigualdad social, promoviendo valores de razón, libertad e igualdad y demostrando que la educación es en esencia política y acción.
En palabras de Henry Giroux:
“Permitirnos como docentes generar prácticas que provoquen algunas rupturas en los límites escolares, que están altamente burocratizados y poco humanizados”.
La pedagogía de
Paulo Freire nos invita a cuestionar de manera radical la forma en que
entendemos la educación, afirmando que no solo educadores y educandos
participan en ella, sino que toda la comunidad es parte del proceso. Freire
pone de manifiesto la realidad de una "educación bancaria" que ve al
estudiante como un objeto pasivo, un depósito a llenar con contenidos
estandarizados, lo que impide el desarrollo pleno de su potencial.
Frente a esta situación, Freire plantea la educación liberadora, que propicia la participación activa del educando. Fomenta el diálogo y el intercambio con otros para acercarse a múltiples perspectivas y realidades, incentivando el debate y el pensamiento crítico a nivel colectivo.
Para Freire, la
educación es un acto político y también ético. No es suficiente con
reflexionar; es necesario combinar la reflexión con la acción, la praxis, para
transformar las sociedades de las que todos formamos parte. Su propuesta se
centra en derribar el antagonismo entre opresores y oprimidos, bajo la premisa
de que cada sujeto se reconozca en su condición en construcción. Su objetivo
final es que la educación sirva para transformar la realidad, promoviendo
prácticas educativas y sociales que sean inclusivas, dialogadas, conscientes y
solidarias, y así construir sociedades más justas y humanas.
Las ideas de Freire nos parecieron no solo revolucionarias sino también necesarias, sobre todo en lo que es la educación latinoamericana, donde la historia, los contextos, han dejado marcas y los lazos comunitarios se tornan imprescindibles para defender nuestros derechos, y ejercerlos, el quehacer docente no sólo se limita al aula sino que influye en lo cotidiano, y en distintos aspectos de la vida no solo de ese alumno que concurre al colegio sino muchas veces también en las familias y ser consientes de eso nos ayuda tener noción del compromiso social que tenemos.
La relación entre
educación y comunidad y educación y trabajo son pilares fundamentales en las
propuestas de los autores que hemos analizado. Para ellos, estos vínculos son
el corazón de una pedagogía que busca la emancipación y la transformación
social.
Educación y comunidad: una relación simbiótica
Los pensadores que hemos explorado, como Paulo Freire, José Martí y Simón Rodríguez, rompen con la idea de una escuela aislada. Para ellos, la educación no es un proceso que ocurre solo dentro de los muros del aula, sino que se nutre y dialoga constantemente con la comunidad. El proyecto "hexavivienda" realizado en la escuela Kairuz, además del proyecto desarrollado en colaboración con la UNCuyo, llamado "Piedras en Común", en el que se organizó talleres de construcción alternativa con los habitantes y que concluyó en la construcción de un salón circular en el asentamiento Piedras Blancas de Godoy Cruz, son ejemplos perfectos de esta relación. Al involucrar a los recolectores urbanos o a los habitantes del asentamiento, la escuela o la institución educativa se convierte en un "laboratorio social", un espacio donde se co-construye el conocimiento, se validan los saberes populares y se abordan problemas reales. Esta visión se alinea con la idea de Freire de que "nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo".
Educación y trabajo: la praxis como motor de cambio
La conexión entre
educación y trabajo en estos autores es una crítica directa a la
"educación bancaria" y a un sistema educativo que prepara a los estudiantes para una realidad abstracta y
desconectada. Para ellos, el trabajo no es solo un medio para ganarse la vida,
sino una práctica transformadora.
"Inventar o errar": Simón Rodríguez, al desafiar la importación de modelos europeos, proponía una educación que fuera relevante para la realidad latinoamericana. Al fomentar un aprendizaje que se aplica al trabajo, se valora el saber práctico y se le da al estudiante las herramientas para ser autosuficiente y forjar su propio destino. La educación, en este sentido, se convierte en un motor para la liberación y la resistencia frente a la colonización cultural.
En resumen, la
pedagogía que hemos analizado entiende la educación, la comunidad y el trabajo
no como conceptos separados, sino como elementos interconectados. Es una
pedagogía que busca formar ciudadanos críticos, que no solo conocen el mundo,
sino que tienen las herramientas para re-crearlo.
Por otra parte, queremos compartir una experiencia educativa que si bien no es una propuesta de "educación popular", es un encuentro que se realiza de manera anual denominado “Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura”, organizados por CoLEA (Coordinadora Latinoamericana de Estudiantes de Arquitectura) en el que participan países de todo en continente, Estados Unidos, Mexico, Cuba, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Puerto Rico, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, y paises invitados como Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina. Lo enriquecedor de este proyecto/compromiso es que tiene por objetivo proponer soluciones a problemas específicos del país sede, se realizan ponencias hechas por los mismos participantes, se organizan conferencias dadas por arquitectos y especialistas invitados, así como también recorridos en zonas de interés de los países sede, y otras actividades sociales que potencian la comunión entre delegaciones.
Entre los fines y principios de "ELEA", podemos mencionar:
- Congregar, coordinar y representar a todos los estudiantes de arquitectura de la región, imprimiendo unidad en su acción, velando por los intereses comunes.
- Consolidarnos como región reconociendo nuestra identidad en una realidad latinoamericana colectiva preservando sus intereses y valores.
- Contribuir y luchar por una sociedad sin exclusiones políticas, económicas, sociales y de ningún otro tipo.
- Promover la integración de los estudiantes de arquitectura, respetando y valorando la diversidad cultural de la región.
- Estimular la participación activa y democrática de los estudiantes en la interpretación y comunicación de la realidad, promoviendo una red de relaciones abierta a toda corriente cultural, a toda expresión del saber y a todos los problemas del continente y del mundo.
- Fomentar el trabajo en conjunto, con espíritu de mutua comprensión, respeto y solidaridad.
- Establecer vínculos permanentes entre los integrantes, instituciones y organismos del ámbito estudiantil, académico y profesional, así como con otras organizaciones que persigan objetivos afines de la CoLEA – Cono Sur.
- Incentivar e implementar políticas de extensión e investigación basadas en un proceso proyectual participativo de los distintos sectores sociales.
PARA IR CERRANDO………..
La escuela moderna, surgida de la modernidad, fue concebida como una "máquina de educar" para unificar a la población y formar ciudadanos en el marco de los Estados-nación. Sin embargo, su rigidez provocó una reacción.
La Escuela Nueva representó una ruptura con ese modelo, poniendo al niño en el centro del aprendizaje. En Argentina, figuras como Florencia Fossatti y Carlos Norberto Vergara impulsaron este movimiento, fomentando el diálogo y una educación conectada con la comunidad.
Esta lucha continuó con la pedagogía
crítica de Paulo Freire, que denuncia la "educación bancaria" y
propone una educación liberadora basada en la praxis, donde la acción y la
reflexión se unen para la concientización. Sus ideas, y las de pensadores como
José Martí y Simón Rodríguez, se propagan en la resistencia a la colonización
cultural eurocéntrica, demostrando que la educación es, en esencia, un acto
político para la emancipación.






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